En el "Cantaro Fresco" vierte Juana de Ibarbourou su intenso amor a la naturaleza, en exquisitos poemas en prosa rebosantes de ternura hacia las humildes criaturas del campo.
Aun en las cosas inanimadas cobran vida y se transfiguran al conjuro de su fina sensibilidad y excepcional don poético.
Al decir de Zum Felde:" Es realmente delicioso beber en ese cántaro, de esa agua pura de cachimba impregnada de cielo...; a la frescura simple de la naturaleza, se une aquí el sentimiento de la vida sencilla y solariega, lejos del lo mundano, en la paz hogareña".
EL CERCO AZUL
Frente a mi casa hay un tupido cerco de enredaderas. Y todas las mañanas amanece azul, como si un trozo de cielo, durante la noche, se hubiera desmenuzado sobre él. Muy temprano, apenas me levanto, corro a abrir la ventana de mi cuarto para mirar el hermoso cerco azul. Debe ocultar muchos nidos porque son muchos los gorriones que entran, salen, y se agitan chillando entre el verde laberinto de sus tallos. A veces los chicos del barrio arrancan de sus bellas flores y se la ponen en las gorras mugrientas. Es como si llevaran penachos de cielo sobre la sucia cabeza. Pero la tiran enseguida. Ayer vi que el lechero al pasar, pegó al cerco con el látigo y la vereda quedó cubierta de campanillas mutiladas. Yo sentí una indignación profunda ante ese inconsciente y torpe acto de maldad. Creo que, mirando ese cerco, ya tengo un diario motivo de alegría para todo el verano. No sé por qué, me serena verlo tan lleno de viva y sana belleza y creo que me da una constante lección de optimismo floreciendo sin tasa, cubriéndose mañana a mañana con sus campanillas azules, a pesar de la avidez inconstante de los muchachos del barrio y de la crueldad torpe del lechero que, al pasar, le pega con el látigo.-

Sencillamente : exquisito
ResponderEliminargracias por la sensibilidad con que difunden la obr de nuestra Juanita....
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